Entrevista a Carla Casals

Con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, desde Synergie hemos entrevistado a la nadadora paraolímpica Carla Casals. Esta deportista de élite y gran comunicadora ha participado en 3 juegos paralímpicos y ha formado parte del proyecto CAR’Speakers, un programa de formación creado por Synergie y el Centro de Alto Rendimiento Deportivo de Sant Cugat destinado a la integración de los deportistas de alto rendimiento al mundo laboral. Esperamos que os guste la entrevista.

¿Cómo empezó tu relación con el deporte?
Mi padre es profesor de educación física y en casa siempre nos ha gustado el deporte. Sí que es verdad que el primer deporte que hice fue gimnasia rítmica, pero mi discapacidad visual no era muy compatible con las paralelas y las barras. Así que a los 9 años empecé a competir en natación y no lo pude dejar.


¿Cómo ha sido la transición desde el deporte de élite al mundo laboral?

Dejar el deporte de élite es muy difícil. Tienes que decidir a qué le vas a dedicar esas 8 horas al día que le dedicabas al entrenamiento, al descanso y todo el mundo del deporte. En mi caso, me retiré a los 28 años y claro, ya era tarde. Aunque tenía mucha formación, no contaba con experiencia laboral, y eso era un problema que se sumaba a mi discapacidad. Fue muy complicado descubrir qué es lo que quería hacer y articular todas las piezas en la nueva etapa del mundo laboral.

Cuéntanos un poco como es tu discapacidad física ¿Cuánto tiempo hace que la tienes?
Yo nací con una discapacidad visual a los 7 meses. Éramos quintillizos, pero no había suficientes incubadoras y murieron 2, un poco caótico. El tiempo que estuve en la incubadora me generó una fibroplasia retrolental que redujo mucho mi capacidad visual. Como en mi casa éramos muchos, no sentí que afectara mis capacidades en mi día a día porque yo hacía lo mismo que hacían mis hermanos. Por ejemplo, si iban a esquiar, a correr o si había que hacer punto de cruz, pues yo lo hacía. Obviamente era un poco más torpe que el resto, pero lo hacía. No fui consciente realmente de que tenía una discapacidad hasta que a los 27 años tuve un desprendimiento de retina y perdí toda la visión del ojo derecho. A partir de ese momento sí que fue un golpe con la realidad, ser consciente de lo que había perdido y de las dificultades que eso me generaba para todo. Sobre todo, los miedos y la inseguridad que tuve que trabajar porque no me sentía capaz de afrontarlo. Al final en el día a día tú tienes tus propios recursos para solventarlo y muchas veces no te das cuenta de cómo lo haces porque si no sería agotador.

¿Cómo te afecta tu discapacidad en el deporte?
La natación tiene la suerte de que si la practicas en una piscina vas y vuelves por la derecha, entonces no te puedes perder y es bastante intuitivo. En competición de alto nivel, vas muy rápido y es difícil calcular la distancia de la pared para hacer el viraje. Por eso tienes a tu entrenador que te da con un bastón recubierto de espuma justo antes de dar la última brazada para hacer la llegada o el viraje con la mejor precisión posible.

Carla CARSpeakers

¿Cómo te ha afectado tu discapacidad en el día a día?
Si tienes una discapacidad visual desde pequeño tu desarrollo psicomotriz es distinto, ya que normalmente imitamos a la gente. Si tienes un 5% de discapacidad visual, tu imitación es diferente porque no estás captando la misma información. Inconscientemente ya creces de otra manera, te desarrollas copiando menos detalles que ni tú mismo te das cuenta de que no los estás viendo, pero influye en tu desarrollo.

¿Qué barreras puede encontrar una persona con discapacidad en la búsqueda de empleo?
Yo empecé a buscar trabajo pensando que, aunque no contaba con experiencia laboral, tenía una carrera deportiva importante, una carrera universitaria y dos másteres que lo compensaban. Lamentablemente, me encontré con que las empresas querían contratar a alguien con discapacidad simplemente para cubrir el cupo para cumplir con la ley, y les daba absolutamente igual el trabajo que yo pudiera desempeñar. Yo estudié comunicación audiovisual y quería encontrar algo que estuviera relacionado. En efecto, fue bastante desalentador.

¿Cómo afecta tu discapacidad física a tu trabajo actual?
Yo actualmente soy autónoma, tengo mi propia empresa de comunicación, colaboro como coach y formadora con el “Instituto Gomà”, y además, doy conferencias con CAR’Speakers. En mi empresa las cosas que yo no puedo hacer debido a mi discapacidad, las repartimos entre el resto. Lo que a mí me cuesta más lo hace otro y viceversa. Es seguro que mi discapacidad afecta a mi forma de trabajar porque yo tengo unas necesidades que otra persona que ve perfectamente no las tiene. Lo que pasa es que al final buscas la forma de hacer lo mismo, pero de otras maneras. Buscas recursos que te faciliten la vida en vez de complicártela.

¿En qué consiste el proyecto CAR’Speakers?
CAR’Speakers es un proyecto que reúne a deportistas de élite, internacionales, olímpicos y para-olímpicos para compartir los valores del deporte y un aprendizaje de vida bastante distinto, especial y atractivo. A parte de recibir una formación para desarrollar tus habilidades comunicativas y conectar los valores del deporte con la empresa, nos dedicamos a transmitir valores y mensajes a empresas, universidades o instituciones que estén interesadas en este tipo de experiencia. Synergie es el patrocinador principal del proyecto desde el 2017.

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¿Crees que a veces hay prejuicios hacia las personas con discapacidad?
El prejuicio con la discapacidad es muy real todavía. Yo creo que muchas personas te etiquetan por el hecho de que no ves, que te falta una mano o por que tienes parálisis cerebral. Juzgan desde su punto de vista lo que creen que tú no puedes hacer, sin espacio a escuchar, comprender o empatizar. Deberían pensar: “si a mí me pasase esto, ¿como lo haría?”. Se olvidan de que el objetivo es el fin y no el cómo. Por ejemplo, da igual si yo para leer un libro lo tengo que escuchar y tú lo tienes que leer, lo importante es que los dos hayamos disfrutado de ese libro. El problema del prejuicio con la capacidad es dar por hecho todas las cosas que una persona no puede hacer por el hecho de tener una capacidad distinta.

“Da igual si yo para leer un libro lo tengo que escuchar y tú lo tienes que leer, lo importante es que los dos hayamos disfrutado de ese libro”

¿Recomiendas hacer constar la discapacidad física en el CV?
Yo siempre lo he puesto y he especificado que es visual porque tengo un certificado de discapacidad de más del 80% y, claro, la gente se asusta con eso ¡Uy, con un 80% no podrá hacer nada! Por eso indico que es visual, para contextualizar un poco. También lo indico porqué es una realidad, si no lo pones y llegas a la entrevista de trabajo el choque es todavía más agresivo. Yo creo que hay que ir con las cosas por delante e ir transformándolas poco a poco. Lo que es una lástima es que muchas empresas rechazan currículums o candidatos por una discapacidad. No se dice, pero si los currículums de dos candidatos se parecen más o menos, se suele descartar el de la discapacidad porque seguro que el otro “traerá menos problemas”. Esto es tristemente una realidad.

¿Qué consejos le darías a alguien con una discapacidad y que acude a las oficinas de SYNERGIE para encontrar un trabajo?
En Synergie están muy sensibilizados con la discapacidad, así que yo le diría que fuera con confianza. Tenemos que ser muy conscientes que todos tenemos discapacidades, lo que pasa es que algunas se tienen que poner en el currículum: la visual, la física, la cerebral, la intelectual, etc. Sin embargo, si yo soy discapacitado en trabajar en equipo, en empatizar, en comunicarme de manera asertiva o en gestionar un conflicto, eso no lo tengo que poner en un currículum a pesar de ser mucho más importante para el rendimiento de la empresa.

¿Qué planes tienes de futuro? ¿Tienes pensado participar en los Juegos de Tokio de 2020?
Mis planes de futuro a nivel profesional son seguir trabajando en mi empresa de comunicación, tanto como coach y formadora, y seguir colaborando con CARSpeakers. A nivel deportivo, Tokio 2020 es una golosina, pero soy realista con la edad que tengo y la situación en la que me encuentro. Sí que me planteo participar, pero no sé si trabajando, nadando o de voluntaria. Queda muy poquito, los juegos tienen magia y a mí me llama estar ahí.