A continuación, os dejamos el relato de Amador Roldán, uno de los miembros del Equipo “Synergie Solidaria” que realizó en abril la Trailwalker 2018. ¡Esperamos que os guste!

La ONG Oxfam Intermón organiza anualmente la carrera Trailwalker100 km y una causa” en la que se participa por equipos de 6 Personas (4 marchadores y 2 asistencias), que caminan durante 100 km desde Olot a Sant Feliu de Guíxols. Los equipos deben recaudar fondos para participar en la Trailwalker que se destinaran a diferentes causas humanitarias de la ONG por todo el Mundo.

Trailwalker 2018 Salida

Después de 9 meses de realizar la Trailwalker 2017, pregunté al equipo de mi empresa si les quedaban ganas de hacerla otra vez en 2018, ya que si por algo se caracteriza esta carrera es por su dureza, pues son más de 24 horas sin parar de andar de día y de noche…, la gran sorpresa fue que me contestaran: ¡por supuesto que queremos, lo estamos deseando! (aunque conociendo a mi equipo… no me sorprendió tanto)

Dicho y hecho, se lo comunicamos a nuestro gran patrocinador, Synergie España, y como no, nos dijo que adelante que estaban encantados de colaborar con la causa, así que nos pusimos manos a la obra. La Trail era en abril y teníamos que prepararnos física y mentalmente para este reto, ambos aspectos son igual de importantes, los seis sabíamos a lo que nos enfrentábamos: a un gran sufrimiento físico y psíquico, a llevar nuestros cuerpos y cabezas casi al límite, a tener diferentes momentos de bajón, a pensar que hago yo aquí andando a las 4 de la madrugada, a porque repetiría esto si ya lo hice el año pasado, a tener los pies llenos de ampollas y que aún queden 50 km, etc…

Pero si piensas únicamente en la parte positiva todo cobra sentido: vamos a vivir esta experiencia los 6 juntos, vamos a sufrir en equipo, animándonos unos a los otros en los momentos difíciles, a hacer algo que siempre quedará marcado en nuestras vidas. Vamos a disfrutar del valor de tener un equipo unido cuando tras 20, 40, 60, 80 y 100 km ves que te están esperando tus compañeras de Asistencia con los brazos abiertos con una sonrisa de oreja a oreja y con la mesa preparada y se preocupan y te preguntan cómo estás… y sobretodo, vivir i compartir el llegar todos juntos a la meta en Sant Feliu de Guíxols, 24 horas después de salir.

En definitiva, sentir esas cosas que solo se pueden sentir si se vive la experiencia, porque a veces las palabras no son necesarias, las miradas y los gestos son suficientes, y en esas 24 horas hay infinidad de momentos así, todos de una intensidad extrema.

Trailwalker 2018 start

Llegó el día de la Trailwalker 2018, habíamos quedado la noche anterior en encontrarnos a las 20:00h en el punto de partida para cenar y dormir allí ya que la salida era a las 10 de la mañana, una vez allí juntos nos abrazamos, nos miramos, todos sabíamos lo que estaba pensando nuestro compañer@, los nervios estaban a flor de piel, sabíamos lo que había, pero estábamos llenos de ilusión y deseosos de empezar.

Trailwalker 2018 desayuno

Sonó el reloj a las 07:00 h, nos vestimos, bajamos a desayunar, era un día lluvioso, ya sabíamos que la previsión era lluvia durante casi todo el día, lo habíamos hablado y Josep dijo, “esta va a ser épica…” y ¡vaya si lo fue!

La lluvia es la peor compañera que puedas tener para hacer 100 km y sin ningún sitio para refugiarte, ni siquiera para comer, hasta la llegada a Girona a 54 km. Pero la ilusión era tanta que nadie comentó ni siquiera los inconvenientes que esto iba a suponer y ¡qué caramba, comer bajo un paraguas no lo haces cada día!.

Trailwalker 2018 lluvia

Acabamos de desayunar, y llegó el momento de elegir el vestuario, chubasquero, paraguas, las dos cosas, guantes, gorro, etc…, así que cada uno se atavió con lo que consideró y nos dirigimos al punto de salida, sobre 2.000 personas nos juntamos allí, todas listas para caminar y seguro que había otras 2.000 más para desearnos suerte.

Iniciamos la marcha felices, contentos, ilusionados, enteros, sin ningún dolor y lo más importante, con nuestro cerebro preparado para las próximas 24 horas activos y sin darle tregua al desfallecimiento, pasara lo que pasara, y si alguien tenía bajón ahí estaríamos el resto del equipo para llevarlo en volandas hasta el final, pues no hay nada mejor para esos momentos que el dicho “la unión hace la fuerza”.

A los 60 minutos de empezar a andar empezó a llover como estaba previsto, 5 horas estuvo lloviendo sin un minuto de tregua, y nadie se quejaba, solo andar y andar hablando entre los cuatro cada uno de los temas que quería, risas, canciones, de todo menos una queja…¿para qué quejarse?, ¡al mal tiempo buena cara!

Todo transcurrió como estaba previsto, es decir, a partir del km 50 ya era de noche y empezaron las primeras ampollas en nuestros pies, las primeras rozaduras, los primeros dolores, las primeras dudas, pero llegamos a Girona, primer avituallamiento bajo techo y nuestro equipazo de asistencia nos había preparado una cena de “estrella Michelin”: bocadillos de longaniza de Vic, carne rebozada, arroz, dulces caseros, patatas, etc…, y lo más importante, verlas sonreír, animándonos, ayudándonos, dándonos cariño… Es en estos momentos cuando entiendes lo fuerte que puede ser un equipo, cuando todos vamos a una, para conseguir un fin común que es acabar todos juntos en Sant Feliu de Guíxols. No importan los problemas porque si uno no tiene la solución, la tiene el otro y si no hay solución, se sufre en equipo porque sufrir en equipo es disfrutar…muy importante esta frase: np hay caminata larga si vas en buena compañía.

Trailwalker 2018 descanso

Total, que se hicieron las 12 h de la noche y salimos de Girona a enfrentarnos a la larga y dura noche andando, cada avituallamiento nocturno es peor que el anterior porque estamos cada hora más tocados físicamente, pero mejor que el anterior porque las sonrisas y la fuerza que nos transmitimos entre nosotros es mayor, todos sabemos qué esté ocurriendo y todos sabemos lo que queremos, y solo así se puede conseguir acabar una caminata de estas características, ¡en equipo!…. ya no sumamos km sino que los restamos.

Llegó el amanecer, oímos los primeros cantos de los pájaros y por el este salieron las primeras luces, es el momento temido del sueño… Yo personalmente voy andando y durmiendo, abro los ojos, veo el camino y los vuelvo a cerrar, dos conatos de caída al arcén pero todo controlado… en un par de horas el sueño se pasa y no podíamos parar.

Empezamos a hablar y animarnos entre nosotros, diciéndonos que lo íbamos a conseguir, que ya nos quedaba poco unos 20 km. Estábamos casi destrozados, habíamos perdido la cuenta de las ampollas y a esas alturas, las frases más oídas entre nosotros eran: ¿cómo estás compañero?, ¿qué tal lo llevas?, ¿te duele esto, te duele lo otro? te veo cojear ¿puedo ayudarte?, ¡ánimo ya casi lo tenemos!, pero nuestra gran ilusión y porque no decirlo…el esparadrapo, los Compeed y el ibuprofeno eran nuestros aliados.

Ya veíamos las primeras casas de Sant Feliu de Guíxols, estábamos los cuatro juntos y aunque parezca cursi decirlo el corazón aumentaba nuestros latidos porque ya la teníamos ¡lo íbamos a conseguir! y atrás quedaban todos los momentos duros, muy duros pero también nos sabía mal que se acabaran, porque las 24 horas que se viven en equipo también se acaban hasta la próxima ocasión y creedme que se echan de menos…

Trailwalker 2018 Meta 2

Llegamos a la meta, 25 horas y 53 minutos, 53 minutos más que el año anterior, o sea que no hemos empeorado el tiempo sino que hemos disfrutado 53 minutos más de nuestro proyecto en común.

Trailwalker 2018 Meta

En la meta todos nos abrazamos, todos sabíamos lo que habíamos vivido, lo que habíamos conseguido juntos… y ahí lo dejo…, cada uno de nosotr@s llevará siempre consigo esas emociones vividas y compartidas.